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En el marco de la 23ª edición de la Feria Internacional del Libro, Intermedio Editores, presentó la reciente obra de Jineth Bedoya Te hablo desde la prisión, donde se huele y respira la muerte

Prólogo de Jorge Cardona

·¿Son las cárceles un espacio de resocialización o acaso universidades del crimen y el delito?
·“Un llamado a las injusticias que se viven en la cárcel, es la voz de los que no tienen voz en un maldito lugar, donde el miedo se puede cortar con cuchillo”, Bedoya.
·El evento se realizó en el salón Porfirio Barba Jacob, el sábado 14 de agosto de 2010, a las 3:00 p.m.
En su libro, que la autora califica como el inicio de un duelo aplazado por más de diez años, la periodista presenta la recopilación de sus mejores crónicas desde el 2002 y unas cuantas de reciente factura. Como telón de fondo para hablar por primera vez, sin odios pero sin rodeos ni amagues, sobre el secuestro y la posterior violación de la que fue víctima debido a sus investigaciones sobre la rampante delincuencia en los reclusorios del país.
Historias de muerte, pero también de vida que profundizan en el drama infinito al que somos ajenos, de personas que no son consideradas como seres humanos, sino como escoria de la sociedad. Hombres y mujeres recluidos en las penitenciarías colombianas, que merecen que sus historias salgan a la luz pública.
La solución al problema carcelario, en un principio fue construir más cárceles, lo cual soluciona cuestiones de logística, sin embargo esta salida resulta insuficiente ante la realidad del país, frente a lo cual Bedoya afirma que existe una falencia grandísima en la educación y ruptura en el núcleo familiar en Colombia y continúa, es la cultura de la violencia, de las comunas de Medellín, del mercado negro de las armas, los amotinamientos y la desgarradora soledad.
La periodista Jineth Bedoya no solo ha conocido como pocos el tenebroso mundo de las cárceles colombianas, sino que además ha sido víctima de la violencia y la corrupción que campea en ellas.
Famosa entre sus colegas y entre los miles de lectores de sus crónicas y libros por ser la periodista que ha sido capaz de llegar (dentro de las entrañas de nuestro conflicto armado y las fauces de nuestra más cruda realidad) hasta donde ningún otro comunicador se ha atrevido llegar.
Sobre la autora: Jineth Bedoya Lima lleva trece años ejerciendo su profesión en radio, prensa y televisión. Actualmente es la subeditora de Justicia del periódico El Tiempo. Su trabajo le ha merecido varios reconocimientos, entre ellos el Premio Mundial al Coraje Periodístico, otorgado por la International Woman Media Foundation en octubre del 2001, y el Premio Internacional a la Libertad de Prensa, en Toronto (Canadá), en noviembre del 2000, por su cubrimiento periodístico en las cárceles colombianas.
La autora expresó su anhelo de una libertad en la autonomía, con responsabilidad y justicia pues manifestó que la vida es sagrada y por la libertad la vida misma.


La periodista Jineth Bedoya no solo ha conocido como pocos el tenebroso mundo de las cárceles colombianas, sino que además ha sido víctima de la violencia y la corrupción que campea en ellas. Famosa entre sus colegas y entre los miles de lectores de sus crónicas y libros por ser la periodista que ha sido capaz de llegar –dentro de las entrañas de nuestro conflicto armado y las fauces de nuestra más cruda realidad– hasta donde ningún otro comunicador se ha atrevido, ahora nos presenta de nuevo algunas de sus mejores y más desgarradoras crónicas sobre las cárceles, como telón de fondo para hablar por primera vez, sin odios pero sin rodeos ni amagues, luego de diez largos años, sobre el secuestro y la posterior violación de que fue víctima debido a sus investigaciones sobre la rampante delincuencia en los reclusorios del país.
Entre 1997 y el 2001, las cárceles colombianas atravesaron por la peor crisis de su historia. El hacinamiento generó decenas de protestas que dejaron más de 150 muertos, quinientos fugados y por lo menos 35 desaparecidos en esos años. El conflicto armado entre paramilitares y guerrilla se trasladó a las celdas y pasillos y la corrupción contribuyó al debacle del sistema carcelario. En medio de esa situación, se tejieron cientos de historias, historias de la prisión.
En el mundo en que yo vivo siempre hay cuatro esquinas, pero entre esquina y esquina siempre habrá lo mismo…


Con éxito culminó el I Encuentro y Muestra Internacional del Libro Digital

Entre el 11 y el 13 de agosto se llevó a cabo el I Encuentro y Muestra Internacional del Libro Digital en el marco de la 23a Feria Internacional del Libro de Bogotá.
La entrada del libro digital al mercado plantea una serie de retos, posibilidades y oportunidades que se abordaron en este encuentro, desde los cambios en los modelos de comercialización y distribución del libro, las relaciones de los libros con las redes sociales y los desarrollos de la Web 2.0 y con las plataformas educativas virtuales hasta los problemas de gestión de derechos y los temas de emprendimiento, entre otros.
Con cerca de 350 participantes, el encuentro contó con una nutrida asistencia de conferencistas e invitados internacionales provenientes de Argentina, Uruguay, Brasil, Estados Unidos, República Dominicana, Perú, Venezuela, Ecuador, El Salvador, México.
Algunas de las figuras más importantes fueron Bob Stein (USA), Nicholas Negroponte (USA), Francis Pisani (Francia), entre otros, quienes compartieron sus experiencias en el campo del mundo digital y las posibilidades de su aplicabilidad en Colombia. Por su parte, la conferencia inaugural que estuvo a cargo de Roberto Igarza (Argentina) quien recibió por parte del público una calurosa acogida, debido a su amplia trayectoria profesional y académica, la cual compartió con el público asistente.
Respecto al encuentro, el Presidente de la Cámara Colombiana del libro, Enrique González Villa afirmó “El libro digital es una realidad en el mundo, pero todavía no ha impactado en Colombia pues muchos de los aparatos que se necesitan para leerlo no están a la venta en el país”, aún así el cambio es inminente y por ese motivo las editoriales, además de sacar sus libros en papel, están dejando la información necesaria para hacer las versiones digitales.
Aunque se espera que el libro digital tenga una gran demanda, González Villa no cree que eso sea una amenaza para los libros impresos, al menos por ahora, “lo que nosotros pensamos es que la lectura en formatos digitales está muy adecuada a lo que las nuevas generaciones buscan. Los jóvenes comenzaron a leer con las redes sociales y van a leer más en formatos digitales y las personas mayores están acostumbradas al papel y van a seguir comprando libros impresos.” En resumen falta tiempo para un relevo generacional completo, mientras tanto los dos tipos de producto tendrán que coexistir.

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